Pues sí, aunque todavía estemos impactados por lo ocurrido, al final Olentzero estuvo en nuestro portal. Debió de bajar por la chimenea, ya que cuando estábamos cantando su canción, vimos aparecer unas gigantescas sombras por la escalera y nos quedamos todos callados, con impaciencia por ver si era Olentzero y al final... ¡era Olentzero! Apareció con un saco lleno de regalos, una cesta con la merienda, su barba "tupida", su pipa y con todo su encanto.
Los niños no se lo podían creer. Le miraban con una admiración increible, y le hacían preguntas, y él les preguntaba si ese año habían sido buenos/as, y les fue llamando para darles el regalito que tenía para ellos/as, y le dieron un beso... Fue tremendo!!
Después sacó la merienda (como cocina este olentzero!!) y allí estuvieron con él, tocándole, jugando, saltando, cantándole. Se sacaron una foto que tardaran tiempo en olvidar. ¡¡Una foto con olentzero!! ¡¡cuando se la enseñe a los de mi ikastola!!
Al final, Olentzero se fue. Creemos que por la chimenea otra vez. Dice que iba a su casa para descansar un rato. Les dijo que tienen que ser buenos y que igual el año que viene vuelve a estar con todos nosotros. Yo espero que sí.
Bueno, pues esta fue una noche mágica, inolvidable, donde pudimos ver y tocar a Olentzero.
Nos seguimos viendo
Agur!!!!!

